Que no pase desapercibido. Los vínculos nos sostienen y nos permiten crecer.

Hoy doy un paso hacía adelante gracias a mí, claramente, pero con un respaldo inmenso a los lados, adelante y detrás míos. Fueron ellos, mis vínculos, mi red incondicional que me dieron la mano para saltar una vez más.
Detrás de esta web, lo cual ya es para mí es un logro enorme, hubieron muchas personas que fueron aportando en el proceso, no solo con un trabajo visible, sino como tutores de resiliencia en cada parte del camino.
Detrás de esta web hay mucho camino; hay muchas preguntas; hay creencias, frustraciones, dudas y cuestionamientos; hay vergüenza y miedos; hay creatividad y valentía. Pero por sobre todo, HAY PERSONAS, VÍNCULOS.
Para concretar la idea de mi web elegí dos personas a las que admiro profundamente por su fuego interno. Dos mujeres que, sin ellas conocerse, tienen en común la chispa de la acción. Dos seres en procesos de autodescubrimiento con un talento creativo enorme.
A ellas las admiro, por sus experiencias de vida, por lo que comparten conmigo, por como me abrazan, por lo que se animan a SER y HACER.
Y como ellas me he rodeado de muchas mujeres, emprendedoras, amigas, colegas, hermanas, primas que me han nutrido y potenciado.
Que no pase desapercibido que gracias al encuentro con otrxs de una u otra manera, hoy somos.
Como dice Humberto Maturana: Todo Ser Humano requiere para vivir otro Ser Humano.
Creemos que tenemos que crecer solxs, crear solxs, superar las contingencias de la vida con una fuerza suprema propia, y que sólo yo cometo errores o sufro.
Cada vez aprendo más la cantidad de situaciones que nos unen unxs a otrxs, desde un lugar de plenitud o desde aquello que nos duele, lo que recibe el nombre de Humanidad Compartida.
Hace dos año migré y ese movimiento de vida tiene la particularidad de atravesar de pe a pa tus relaciones, las formas en que te vinculas con las viejas y nuevas personas, las dinámicas, la intimidad, los momentos compartidos, las soledades vividas, las sorpresas de almas increíbles viajando por el mundo, como también la nostalgia de los vínculos que se quedan en un tiempo y espacio.
Con toda esta infinidad de posibilidades vinculares conviviendo en mí, empecé a distinguir cada vez con mayor claridad una nueva sensación. Una admiración total hacía cada persona que se cruzó o cruzaba en mi camino.
Me encontré admirando como un niñx admira el mundo por primera vez.
Me encontré recordando en mi mente a ciertas personas y sonriendo con el solo hecho de pensarlas. Ya no era admirar solo algunas personas que me cambiaban la vida, sino que de alguna manera fui aprendiendo lo valioso de cada existencia, de cada encuentro compartido presencial o incluso virtual.
Puede sonar algo simple. Te pusiste a pensar que desde pequeños nos transmiten que la otra persona es competencia: Quien tiene más, quien tiene menos, quien puede, quien no.
Sin embargo, este es un sentir desde adentro, es mirar a esa persona nueva o ya conocida y contemplarla con un profundo interés y placer; admirar como atraviesan las experiencias de sus vidas y logran conseguir, persistir y crecer, incluso cuando ellas mismas creen que no.
¡Me siento agradecida por rodearme de personas realmente increíbles! Desde encontrarle alternativas a situaciones que parecen no tenerlas, dejar lo conocido y emprender nuevos proyectos, atravesar los duelos más difíciles de la vida, hasta tener el coraje de volver a elegir cuando algo no resulta o contagiar la alegría de vivir con una sonrisa.
¡A mí, me parecen dones! ¿Para qué buscar los grandes resultados en la vida cuando las personas que me rodean hacen actos de magia prácticamente todos los días?
Hoy pienso que lo que cambió fue mi mirada. Estas personas no hicieron nada diferente por mí, ni en sus vidas. Ellas siguen viviendo tal y como la conocen.
Este cambio de mirada abre en mí la posibilidad de sentirme agradecida, contenida y abrazada, sensaciones que me interpelan en niveles profundos y sagrados. Estas sensaciones son las que verdaderamente nos permiten animarnos a ver de frente nuestros mayores miedos y tristezas. Me acompañan a ser valiente y amable con los desafíos.
Si, la red vincular sostiene la vida. Nos permite entregarnos y soltar sin sentirnos desprotegidxs.
Podría nombrar a cada uno de estos vínculos, cada uno distinto, cada uno sagrado ¡Creo que todxs deberían conocerse! ¡Esa es mi sensación de admiración!
Me emociona que formen parte de mi vida y quizás no se imaginan cuanto valor le están aportando.
Mis vínculos son mi potencia.
Y así quiero construir este espacio, acompañado de personas que admiro y nutren mi vida.
Gracias por animarme a Ser,
por seguir mostrándome en cada una de sus vidas donde está la magia.
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